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La
terrible ola que arrasó innumerables pueblos y ciudades costeras en
el Océano índico ha provocado, según el secretario general de la
ONU, Kofi Annan, otra ola de solidaridad de dimensiones nunca vistas a
escala mundial, sobre todo por parte de personas particulares y de
instituciones no gubernamentales. Además se ha establecido algo como
una «carrera de la solidaridad» (http://news.bbc.co.uk/low/spanish/forums/
newsid_4151000/4151379.stm)
–ojalá no sólo aparente– entre los Gobiernos de Europa y Estados
Unidos, e incluso entre figuras del cine y el deporte, para ver quién
da más.
Es
de esperar que esta respuesta solidaria encuentre adecuados cauces en
los lugares necesitados, para su aplicación realmente eficaz al
servicio de quienes lo han perdido todo. Pero más allá de ello,
muchos se preguntan si este signo de generosidad occidental responde
tan sólo a la emotividad provocada por las imágenes que nos han
golpeado en este fin de año, o se puede soñar que sea síntoma de
una civilización dispuesta a crecer y transformarse en la línea de
la justicia, del amor, de la gratuidad. ¿Sabrá Occidente
reinventarse, dejar de debatirse entre la opulencia y la generosidad
ocasional, entre la saciedad y el hastío, y lograr que sus ciudadanos
sean más armónicos, y por ello promotores de una sociedad más digna
del ser humano?
Muchos
creyentes están realizando, junto con estudiosos de otros credos o
ninguno, una sincera búsqueda orientada a comprender el proceso por
el cual hemos llegado a la situación actual y discernir los mejores
caminos para el futuro. Ello se expresa en muchas formas: foros de
estudio, diálogos culturales, reflexiones interdisciplinares. Se
intenta, con ayuda de las ciencias, verificar con qué valores
contamos, cuáles están en peligro, cómo reencontrarlos en nuevas
formas de expresión.
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Defender
el ser
Desde
la filosofía, Rémi Brague, profesor en la Universidad de la Sorbona,
ofrece una interesante aportación a partir de su participación en el
«VI°
Forum Progetto Culturale», de la Conferencia Episcopal Italiana
(en francés) celebrado el 3 y 4 de diciembre de 2004.
Su
intervención describió de manera muy novedosa las crisis que han
pasado durante los últimos siglos, tres ‘trascendentales’
clásicos de la Filosofía: el bien, la verdad y el ser. Según Brague,
en el siglo XIX entró en crisis el concepto del bien (opuesto al
mal); en el siglo XX la verdad (opuesto a la mentira), y en el
XXI el
ser (por oposición a la nada). Brague asegura que estos
trascendentales se apoyan uno en el otro: el bien en la verdad y
ésta, en el ser.
a)
El siglo XIX y el Bien. Durante ese siglo dominó la
preocupación por lo social; la economía capitalista había creado
estructuras injustas, con una clase social marginada. Se trataba de
reintegrar en la sociedad a esas personas excluidas. El mal era la
explotación, la miseria, la exclusión.
b) El siglo XX y la Verdad. El surgimiento de regímenes
ideológicos, leninismo y nazismo, se debió en parte a la nueva
figura que tomó la verdad: la ciencia. Una Verdad con mayúscula,
basada en una Ciencia también con mayúscula. Ambas ideologías decían
basarse en la ciencia: una, en la biológica; la otra, en la socioeconómica.
Sus luchas se plantearon como antagonismos entre la verdad y la
mentira, o mejor, entre el verdadero y el mentiroso. Soljenitsin
comentó que el mayor mal que causó el régimen ideológico, fue
forzar a mentir, y que el primer paso para liberarse era rehusar ser cómplice
de la mentira.
c)
El siglo XXI y el Ser. Brague asegura que el siglo que
inicia estará dominado por este trascendental mayor: el Ser.
Ciertamente la preocupación por el bien y el deber de decir la verdad
no son inútiles, pero la época actual añade una dimensión más a
los antiguos problemas, y se trata de un nivel más profundo, de
"sub-suelo". Entre los muchos problemas de este siglo, el
principal es el de la existencia del hombre en la tierra. Sus
manifestaciones son conocidas: medio ambiente (los desechos de la
industria son cada vez más difíciles de eliminar), armas atómicas
(que capacitan al hombre a destruir el planeta), demografía (la
capacidad de destruirse por extinción, pasivamente, dejando de
reproducirse), biología (eliminando a los individuos que considera
"de desecho").
Según
Brague, la cuestión central de nuestro siglo es "el Ser y la
Nada". A finales del siglo XIX Nietzsche predijo que el problema
de los siglos siguientes sería el nihilismo (http://www.bu.edu/wcp/Papers/Cont/ContLais.htm),
que transforma sutilmente la pregunta de Leibniz (http://www.astrocosmo.cl/biografi/b-g_leibniz.htm):
"¿Por qué hay algo en vez de nada?". El filósofo daba por
hecho que el Ser era mejor que la Nada, basado en una evidencia que ha
durado al menos dos milenios y originada en la Grecia antigua y en la
tradición Bíblica ("Vio Dios ser muy bueno cuanto había
hecho"). Pero hoy esa evidencia nos ha abandonado, y la pregunta
podría ser formulada "¿Por qué debe haber algo en vez de
nada?", o bien "¿al fin y al cabo, hace falta que haya algo
en vez de nada?".
El
nihilismo tiende a la destrucción, borra el pasado e ignora el
futuro, se queda sólo con el presente porque es el espacio donde
domina el sujeto. Se trata de un "presentismo" absoluto. Se
conoce la Historia sólo como cúmulo de datos curiosos que nos
permiten dar un paseo, pero sin dejar que nos interpele; y los sueños
de futuro son admitidos en tanto no nos comprometen a modificarnos con
prudencia o previsión.
Según
Brague, en su lucha secular por el Bien y la Verdad, la Iglesia no
siempre ha sabido reconocer y apoyarse en los aliados que tenía a su
alrededor. Hoy es necesario defender el ser, cada ser. ¡Es necesario
que ahora sí lo haga! Ante la "cultura de la muerte", la
Iglesia debe unirse y animar a todos los que aseguran que la vida es,
en sí, un bien.
Acoger
la existencia concreta de cada una de las personas que hoy existimos
en el planeta, con su origen, su pasado, su memoria, su presente y
potencialidades de futuro, es un primer paso -tan sencillo y tan
grandioso- de la tarea que nos corresponde emprender (www.cartadelapaz.org).
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Partir
el pan
En septiembre
pasado se celebraba la edición número 100 de las «Semanas Sociales
de Francia», un foro anual que ha servido desde hace ya un siglo como
espacio de diálogo entre creyentes y personas de buena voluntad,
preocupadas por la realidad social francesa, deseosas de promover los
valores humanos y espirituales fundamentales (http://www.ssf-fr.org).
Esta centenaria trayectoria ha dado a estos encuentros una alta
calidad. El tema fue «Europa: una sociedad por inventar»; una
reinvención que supone no sólo buenos deseos, sino transformaciones
concretas, esfuerzos precisos que pueden reconducir su veloz carrera y
orientarla hacia metas dignas de tal nombre.
El actual Presidente de estas Semanas, Michel Camdessus, que fue
Presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), recordaba la
propuesta del filósofo francés Jean Baptiste de Foucauld (http://www.onp.assises.org/SPIP/article.php3?id_article=185,
en francés), de promover una «abundancia frugal»: «La abundancia
ilimitada en todos los campos es una superstición. Necesitamos un
nuevo concepto de riqueza que sirva de clave para un desarrollo
sostenible. El término abundancia frugal sería apropiado: se orienta
a introducir moderación donde hay exceso de (falsa) riqueza, para
poder llevar un poco de legítima abundancia allá donde reina una
injustificable pobreza. Aplicando este concepto a todos los niveles:
individual, local, nacional, europeo, mundial, haciéndolo un
principio de organización individual y colectiva, podríamos esperar
reconstruir las bases de la solidaridad. Podríamos reencontrar un
equilibrio durable que produzca desarrollo».
Ante la creciente injusticia generada por modos de vida opulentos en
los países ricos, y la situación de desesperanza crónica en que
vive África, Camdessus proponía que el auténtico sello de la
cristiandad de Europa consista en «partir el pan», como el
Resucitado en Emaús, signo por el cual le reconocieron.
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Páginas
de interés
Otro Mundo es posible, de Federico Mayor Zaragoza (http://www.nodo50.org/dona/n.php?n=297)
¿Qué otro
mundo es posible?, de Emir Sader (http://www.alainet.org/docs/3013.html).
El arte de pensar sin paradigmas, de Rigoberto Lanz (http://www.redvoltaire.net/article1321.html)
Hegel y el problema metafísico (http://www.zubiri.org/works/spanishworks/nhd/hegel.htm#R12)
Fuente:
Boletín semanal nº 295 del SOI - Servicio de Observación sobre
Internet - http://ObservatorioDigital.net
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