Opinión

Éxito en el Foro de Ajudant Ajudar


Por Olga Cubides Martínez

Periodista. Voluntaria de la Fundació ajudantajudar.

«Necesitamos construir una economía con rostro humano»

Un mes de Foro pleno de nuevas miradas sobre una Colombia que se resiste a claudicar. Un diálogo, promovido por la Fundació Ajudant Ajudar (http://www.helpingtohelp.org/forum/), basado específicamente en la propuesta de crear agroempresas industriales campesinas que, al mismo tiempo, sean escuelas de formación. Un proyecto que permitiría construir una economía con rostro humano y que se dirige hacia “el verdadero camino de la paz: la lucha, sin tregua, contra el hambre”, como diría el presidente brasileño, Luiz Inácio “lula” Da Silva.

Como aseguraba el periodista Rodrigo Prieto, «…lo más relevante de la propuesta es que apuesta por la reconstrucción del tejido social, por el restablecimiento de las confianzas entre las personas involucradas, punto –a mi juicio– clave en la resolución del conflicto, pues sin confianza es imposible avanzar hacia ninguna parte. Creo que la propuesta en cuestión es un buen ejemplo de la "micropolítica" que va transformando las sociedades y los pueblos.»

Además es un proyecto que propone emplear el capital humano que tiene el país en la construcción de la paz y, consecuentemente, en la construcción de una sociedad democrática desde la base. Como se dijo en el diálogo, la realidad, en este mundo complejo y globalizado, no pueden seguir construyéndola cuatro personas, los cuatro políticos de turno. Urge la participación democrática real de las personas en la construcción de su propio futuro y el empleo del enorme capital humano que tiene Colombia.

Algunas de las propuestas concretas que se debatieron en el Foro son, por ejemplo, la necesidad de una reforma agraria real para que también los campesinos sean propietarios de la tierra. En esta línea, Mauricio Chinchilla, periodista, citando al escritor peruano Hernando De Soto, apuntaba que «si los llamados pobres son propietarios de aquel lugar que habitan, de aquel lugar que cultivan, sería mucho más fácil que les dieran créditos; así que las agroempresas y las empresas campesinas deberían ser propiedad de los mismos campesinos. Es la manera de entrar en la economía de mercado, de tal manera que la gente sienta que está trabajando en algo propio y no en algo que le pertenece a un tercero.»

En cuanto a la tenencia de la tierra, un documento preparatorio del Congreso Nacional Agrario, que se realizó en Colombia a principios de 2003, asegura: «actualmente en Colombia el 57,3 % de los propietarios poseen el 1,7 % del área predial rural registrada, representada en predios de menos de 3 hectáreas; el 39,7 % de los propietarios poseen el 22,5 % del área predial rural registrada, representada en predios de entre 3 y 100 hectáreas; el 2,6 % de los propietarios poseen el 14,6 % del área predial rural registrada, representada en predios de entre 100 y 500 hectáreas; el 0,4 % de los propietarios poseen el 61,2 % del área predial rural registrada, representada en predios de más de 500 hectáreas». Estas cifras dan idea de la enorme concentración de la tierra, que se ha acentuado notablemente en las últimas décadas, debido en gran parte a la incidencia de las fumigaciones y el desplazamiento forzado.

Por otra parte, durante el Foro también se propuso acoger el concepto que utilizan los noruegos de ecualitarismo, comentado por Bernardo Kliksberg y aportado en el Foro por Guillem Brossa. El ecualitarismo ha llevado a que los empresarios noruegos tengan en sus sueldos y ganancias solo una diferencia de uno a tres con respecto a los trabajadores. «Vale la pena trabajar intensamente para lograr algo así en nuestras sociedades, que quizá aún no han descubierto las ventajas de aplicar el ecualitarismo», aseguro Brossa.

. Para hacer realidad las agroempresas

Sobre la propuesta de Jorge Carulla, Josefina González recordó una de sus tesis centrales. Frente a causas de guerra como son: necesidades básicas no cubiertas, desigual distribución del ingreso, diferencias sociales y culturales, resentimientos, agresividad y violencia, se propone la transformación del conflicto cubriendo las necesidades más básicas: alimentación, salud, educación, trabajo; aprovechando los recursos disponibles; permitiendo la igualdad de oportunidades; aplicando la justicia social, la solidaridad y la equidad.

Por otra parte, se dijo que esta propuesta debería considerar necesariamente dos elementos: la tenencia de la tierra y la infraestructura que posibilita la salida de los productos. También es importante que intente aglutinar esfuerzos de diversas instancias, como el Estado, los empresarios, y las comunidades nacional e internacional. Pero sobre todo es importante «la movilización social comunitaria para ayudar a que otros con menores posibilidades sean gestores de su propia historia, del desarrollo de su pueblo, y sean motores de la economía nacional», como aseguró Gloria Inés Rodríguez, en una de sus intervenciones.

Crear estas agroempresas también requiere una apuesta decidida del Estado «para cambiar armas por lugares de trabajo y una actitud de respeto y tolerancia hacia quienes piensan distinto. Para ello es indispensable un cierto espíritu de pacto y confianza en el otro», dijo Guillem Brossa.

Por s parte, Gloria Inés Rodríguez apuntaba la viabilidad económica del proyecto a través de dos vías. En primer lugar, el apoyo del sector privado movido por una conciencia social, porque son los empresarios sociales los que ayudarán a superar la pobreza, en el sentido de que las soluciones no están centradas en la subsidiaridad o la caridad, sino en la inversión en el sector y en la formación de las personas para producir más riqueza.

La segunda vía propuesta es el acceso a microcréditos que estimulen el surgimiento de industrias, como ya sucede en Santander (al nororiente de Colombia), donde, gracias a estos microcréditos, algunas mujeres cabeza de familia han empezado a crear pequeñas industrias.

Varias intervenciones del Foro apuntaron precisamente hacia la contribución que pueden hacer las mujeres para alcanzar la paz en Colombia. Guillem Brossa aseguró que «la esperanza puede ser una realidad gracias a la contribución inteligente y tenaz de la mujer en la Colombia de los próximos años. Urge darle oportunidad de intervenir en todos los campos de la vida social y laboral.»

. Temas paralelos

Paralelamente a la discusión central del Foro, se plantearon otros temas relacionados como las subvenciones y protecciones agrícolas que los países desarrollados mantienen al interior de sus propias economías, lo que impide una competencia real y justa en los mercados internacionales.

Finalmente, se habló acerca de la importancia de continuar el proceso de integración de los mercados de Latinoamérica, como vía para hacer frente a los procesos globalizadores que viven las sociedades contemporáneas.

José Ernesto Parra Cortés, en un esperanzador mensaje desde Taiwam, apuntaba que «los colombianos de bien habremos de apretar la piña para que no sucumba la Colombia del mañana que estamos comenzando a cimentar hoy, propiciando la creación de muchos grupos sociales intermedios en todos los frentes». Y refiriéndose a la realidad de los niños en Colombia, indicaba que «aunque los datos sobre la infancia sean tan desalentadores confío en la capacidad de los colombianos para sobreponernos y así solventar tantos daños causados a los niños. Es un gran reto, y si no lo afrontamos nuestro país se podría ir a pique.»

 

 



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