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La economía colombiana presentó un fuerte desarrollo desde mediados del siglo XX, sobre la base del modelo industrializador de sustitución de importaciones, extendido ampliamente en la región. Este modelo tuvo en Colombia un alto desempeño –hasta mediados de la década de los setenta– por causas específicas propias. Al apoyo de recursos procedentes del reducido pero sólido comercio exterior (algo no tan peculiar), se sumó un factor paradójicamente positivo: el atraso relativo que presentaba la articulación de su mercado interno. De esta forma, coincidió en el tiempo una transformación productiva y un profundo cambio sociodemográfico, en el sentido de una acelerada urbanización y una acentuación de la intercomunicación regional, además de cierto proceso de economía de fronteras (que avanzaba hacia territorios económicamente vírgenes). Todo ello impulsado por un Estado regulador y proveedor de servicios, mucho más que productor directo.

 

Buena parte de estos rasgos específicos fueron la base sobre la que Colombia pudo realizar algo singular en la región: encajar sin graves problemas la crisis económica de los años ochenta. Así, fue el único país de América Latina que registró un crecimiento en términos reales durante todos los años del decenio, con una tasa promedio del 3,5% anual. Ciertamente, se perdió aquel crecimiento de las décadas anteriores, que se situaba por encima del 5% promedio anual, pero Colombia no enfrentó años recesivos como el resto de los países de la región.

Cuatro factores se subrayan regularmente para explicar este fenómeno: 1) el peso del sector externo en el sistema productivo colombiano era menor que en otros países latinoamericanos, por lo que la crisis exterior tuvo un impacto más débil; 2) una política económica especialmente pragmática y gradualista, relativamente estable a pesar de los cambios de gobierno; 3) un menor peso de las empresas estatales, que significó menos drenaje sobre las arcas fiscales y sobre la relación entre los sectores externo e interno; 4) el haber evitado en los ochenta una apertura y un ajuste económicos en profundidad y/o de forma brusca.

Algunas cifras socioeconómicas en Colombia:
Tasa de desempleo: 17,5%; Población: 44.000.000; población en edad de trabajar: 32.500.000; desempleados: 7.700.000; empleo informal: 49,5%; densidad de población: 38 hab./km2; población urbana: 74%; fecundidad: 3,1 hijos por mujer; crecimiento demográfico: 1,6; expectativa de vida en hombres: 67 años; en mujeres: 74 años; mortalidad infantil: 27 por cada 100.000 nacimientos; analfabetismo: 8,8%; matriculación en primaria y secundaria: 71%; cubrimiento médico: 102 médicos por cada 100.000 habitantes; población con acceso a agua potable: 85%; ingreso per cápita: 2.010 dólares.

 


 

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